sábado, 25 de agosto de 2007

De Melo a Australia ida y vuelta

Se fueron para vivir mejor. Volvieron para disfrutar la familia

SE FUERON POR LO QUE MELO Y EL URUGUAY NO LES DABA, PERO VOLVIERON, TRANSITORIAMENTE, POR LOS VALORES QUE NUESTRA CAPITAL DEPARTAMENTAL SABE OFRECER A SU GENTE. "PROPUESTAS" LES PRESENTA LA PALABRA DE UNA PAREJA QUE HA PROBADO LAS BONDADES DE LA VIDA EN EL PRIMER MUNDO Y QUE EN SU REGRESO AL PAÍS, DISFRUTAN DÍA A DÍA LO QUE NUESTRA MANERA DE SER LES DA, ESPECIALMENTE A SUS HIJOS.

Hasta 1990, Hugo Alba y Ruth Rosa eran dos trabajadores que como tantos de nuestro país, trabajaban de sol a sol, sin descanso semanal para poder llegar apretados a fines de mes.

En ese año, luego de consultar a algunos familiares que vivían en otros países de mejor posición que el nuestro, y corroborar que quienes trabajaban en esas sociedades tenían su propia casa, su propio vehículo y sus vacaciones - de 15 a 20 días y a cualquier lugar del mundo -, dijeron… no va más!! No era posible que toda su vida tuviera que ser así, por lo que comenzaron a realizar los trámites correspondientes para radicarse legalmente en Australia.

Australia sorprendió

"Gastamos un montón de dinero, fruto de nuestros ahorros, yendo y viniendo a Buenos Aires, con papeles y papales, los cuales había que hacer traducir por traductores oficiales. Así y todo conseguimos la residencia en la embajada, que fue durísimo, con pruebas, tests, etc. Logramos reunir los puntos necesarios y pasamos a una entrevista con la embajadora" así recuerda Hugo esos interminables de trámites, para luego de tanto trabajo poder aterrizar en suelo australiano dos años después, donde nos cuenta con las expectativas con las que arribó este matrimonio:

"No íbamos con grandes ilusiones, ya que en la embajada nunca nos dijeron que el gobierno les daba tantas facilidades a los inmigrantes; al llegar nos encontramos con que teníamos la salud cubierta y a un muy buen nivel, fruto de que tienen impuestos altos pero que se devuelven en cosas básicas para la gente. Pudimos tener cursos de inglés, que son a tiempo completo y duran el tiempo necesario para que uno aprenda a hablar bien el idioma, más que nada para su trabajo, y encima de eso, nos pagaban un dinero que nos daba para poder vivir bien y justamente durante ese primer año que estuvimos estudiando, no nos fue necesario trabajar".

La clave para avanzar

Ya el comienzo de la aventura estaba siendo muy venturoso y recién se estaban instalando en el país y no habían comenzado a trabajar, sin embargo el cambio esperado ya se estaba dando, según nos dice Ruth:

"Nos dio para vivir mucho mejor de cómo vivíamos en Melo, para comprarnos un auto, varios electrodomésticos e incluso para ahorrar. Además, como desempleados, tenías beneficios, como por ejemplo pagar la mitad en la compra de medicamentos o en el transporte. O sea que la realidad superó las expectativas".

Luego que cada uno comenzó a trabajar el bienestar se siguió dando y el dejar el país terminaba de confirmarse como una buena decisión, que para esta melense tiene su justificación:

"Algo muy importante desde el momento que uno emigra, es como lo afronta, porque muchas personas se llevan el país y no lo dejan nunca, por lo que siempre están con el recuerdo de su paisito. Cuando uno emigra, tiene que ponerse friamente a pensar sobre la razón por la que lo está haciendo, que es que el lugar en el que uno está no le da a uno lo que quiere. Si vas a ese nuevo país y sí te lo da, te ofrece todas las posibilidades, vos no podés estar viviendo en el pasado, sino que hay que dejar el país detrás y dedicarse al nuevo país que te da oportunidades, seguir adelante. Muchas personas se quedan con los recuerdos y eso no los deja progresar".

Diferencias con Uruguay

Estos uruguayos desde 1992 a fines de 2004, vivieron en Sydney, la capital económica de Australia, con 5 millones de habitantes, una ciudad - para Hugo - mucho más segura que Montevideo:

"No hay robos en la calle, punguistas, copamientos, etc. De noche podés salir a cualquier hora, a lo que sea. (…) Hay que tener en cuenta que Australia como país es más joven que Melo como ciudad, y las cosas deben funcionar diferente para que en casi 200 años hayan llegado a lo que son hoy, siendo un continente que tiene todo tipo de riquezas, pero principalmente otra mentalidad: de producción. Cuando uno se integra a una sociedad como esa, tiene que producir, es así que son las cosas; además, todo lo que recauda el estado lo invierte en obras, educación, salud, sin burocracia y con eficiencia".

Regreso al país y a Melo

El bienestar alcanzado por la familia trajo, a los dos hijos de la pareja: Ericka y Derick (de 9 y 8 años respectivamente). Ellos son obviamente australianos, en ese país fueron a la guardería, la escuela y su idioma materno es el inglés, más allá que hablen perfectamente el español. Iban a colegios públicos laicos, de tiempo completo, en donde tenían muchas actividades extracurriculares, como la natación, deportes, música, arte, ayuda psicológica y demás, pero ls faltaba algo que sólo lo tiene el Uruguay: su familia.

"El regreso fue temporario, ya que indudablemente en el Uruguay también hay cosas buenas, no solamente malas, por ejemplo: la familia y lo que es la vida en el interior, mucho más chico y más tranquilo, pero especialmente lo que buscábamos era una ciudad más chica para poder estar más tranquilos, en familia. En Australia veíamos que los niños estaban empezando a crecer rápidamente y no les dábamos el tiempo necesario. Al manejar la alternativa de irnos a una ciudad más chica de allá y empezar de nuevo, optamos por volver, quizás con un poco de peso de la nostalgia" recuerda Hugo analizando los motivos del regreso, mientras Ruth confirma los motivos de la decisión:

"Queríamos que a nuestros niños lo familiar les diera una base para su futuro, sobre como formar su familia más adelante. En Australia no tenían contacto personal con sus abuelos, tíos, primos y darles esa opción al regresar pensamos que es una manera de enriquecerlos, pusimos eso en la balanza para regresar. En el Uruguay hay más calor familiar, mientras que en Australia, como país anglosajón que es, la familia es más fría y nosotros no queremos eso para nuestros niños. Creo que ahora eso los ha ayudado muchísimo y han encontrado, no sólo en la familia, sino que a las amistades, ya que allá, fuera del horario de clase, los niños no se visitan, mientras que acá a veces son las 9 o las 10 de la noche y todavía están jugando con sus amigos".

De nuevo para Australia

La familia Alba Rosa está feliz en Melo, disfrutan a cada momento de estar más cerca; los más chicos de la casa están cerca de sus abuelos, tíos, primos y disfrutando de sus amigos de colegio:

"El colegio en el que están es maravilloso - el Yvymará -, les da todo lo que necesitan para esta etapa de sus vidas: colegio, amigos y tiempo libre para disfrutarlo. Es lo más parecido que encontramos en Melo, con respecto a lo que tenían en Australia" afirma Ruth, mientras Hugo más allá del disfrute momentáneo avisa que regreso a Australia está agendado:

"Esta etapa está bárbara, estamos mucho tiempo juntos, tranquilos, pero sabemos que pronto los chicos empezarán el liceo, a preparase para lo que será la universidad y no podemos dejar de tener en cuenta que Uruguay en ese sentido es muy limitado por lo pequeño que es, la falta de trabajo. Aún no queremos manejar tiempos para el regreso, en principio habíamos pensado en regresar a fines de este año, pero vamos a quedarnos un poco más de tiempo, pero no queremos que pase mucho por la proximidad con la etapa liceal".

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