martes, 19 de junio de 2007

Diego De Souza



El melense que soñó con la conquista de América

Hasta hace pocos días, no solamente los hinchas violetas, sino que todos los gustosos del buen fútbol, y en especial los melenses, seguimos religiosamente la campaña de defensor sporting en la copa libertadores, ya que uno de los hijos prodigios de esta tierra fue protagonista de este equipo que realizó una campaña para la historia.

El afán exitista, de recordar sólo a los ganadores, que tiene el fútbol, quizás hará que en pocos meses muchos olviden la memorable campaña cumplida por Defensor Sporting en esta Copa Libertadores de América del 2007, por lo que ante la mejor exposición internacional de un equipo uruguayo desde fines de los '80, "Propuestas" no podía dejar pasar por alto la misma, más aún cuando uno de sus responsables fue un melense.
Así que resolvimos compartir con ustedes este muy cordial diálogo que mantuvimos con Diego De Souza, en Melo, el hijo del Gamezán y/o el hermano del "Lula", el creativo del equipo violeta, el "10" como dirían los más veteranos - a pesar que el "Pepe" utilice la casaca n° 7 -, quien con su zurda siempre ingeniosa alimenta la ilusión de los hinchas del equipo del Parque Rodó de Montevideo y también la de los que a más de 400 kms. seguimos orgullosos su progreso en el exigente mundo del fútbol.

Todo tiene un comienzo
El muy grato momento de Diego en el fútbol no comenzó ayer, sino que como suele suceder, fue dándose como fruto de la normal acumulación de cortos pasos que se van dando hasta tener la oportunidad de trascender en el universo de "la redonda". Sus primeras demostraciones públicas de buen romance con ésta, los tuvo con la camiseta roja del Charrúa de Baby Fútbol, en donde jugó en todas sus categorías y tuvo el honor de ser dirigido por la madre del fútbol de los pequeños en Melo: Gladys Echeverría. Cosas del destino hicieron que en esos comienzos, un continuo compañero posterior de su camino estuviera presente, Leonardo Burián, conocido hoy como actual arquero de Bella Vista y ex de Nacional.
Del Charrúa dio el salto a la 5ª división de Boca Juniors de Melo, en donde la magia de su zurda lo llevó a integrar la selección sub 15 de Cerro Largo en el año 1999, desde la que poco tiempo después fue reclutado por la selección uruguaya que en ese entonces se encontraba realizando un trabajo previo a las siguientes competiciones continentales.
Su viaje a Montevideo, siguiendo el sueño de jugar con la celeste en el pecho lo llevó a cumplir además con otro anhelo personal y especialmente familiar, el incorporarse a las inferiores de Nacional. El verano del 2001 nos puso a los melenses frente al televisor para ver a la selección uruguaya sub 17 en un sudamericano con dos coterráneos como titulares: "Pepe" y Leo Burián.
Posteriormente, el destino quiso que al regresar a su club en la capital su contratista no arreglase la continuidad en los tricolores y Diego se decidiera a volver a Melo para disputar la Copa "El País" con la 1ª de Boca Juniors. El sueño… parecía haber llegado a su fin.

El tren pasó de nuevo
Muchos en Melo no entendían como era que un joven valor, con tan grandes condiciones y luego de haber vestido la "10" de Uruguay en un sudamericano, volvía a su tierra y dejaba sus posibilidades de seguir creciendo en el fútbol.
Para Diego, en verdad, el alto en el camino para volver a su tierra había sido una manera de cargar las pilas y disfrutar de los afectos antes de retornar a la capital para pelearla desde cero, como quien recién arranca. Y así fue que en el 2002 tuvo la chance de formar parte de la 4ª división de Defensor Sporting y no la desaprovechó, integrándose a una generación que en aquel entonces no sabía que iba a trascender a nivel continental, demostrando que la vida da revanchas:
"Al principio extrañé mucho, cometí muchos errores como irme sin permiso, fue una etapa muy complicada en la que incluso llegué a renunciar a la selección sub 17. Por suerte me volvieron a dar la oportunidad y hoy por hoy volvió a pasar el tren por mí, lo pude tomar, estoy tranquilo en Defensor, con mi familia que siempre me está apoyando" dice hoy "Pepe" al recordar esos momentos.

Pasando por el banco
El volver a creer y a ver que la apuesta a una carrera promisoria en el fútbol era posible, tuvo también su explicación en el apoyo sentimental que Diego tuvo en su actual pareja, Virginia Peña, quien tiene 23 años - la misma edad que nuestro entrevistado -, con quien trajeron al mundo a su hija Martina, la pequeña que encanta a toda la familia con sus 4 añitos.
Que las cosas empezaran a ubicarse en su lugar y que la estabilidad deseada comenzara a llegar no asegura nada, ya que a pesar de sentirse titular durante el primer semestre del 2006, la llegada a los violetas del actual entrenador, el "Polilla" Jorge Da Silva, lo llevó a "Pepe" a un inesperado período en el banco de suplentes:
"Cuando agarró el 'Polilla' jugué como titular unos partidos, pero luego pasé a ser suplente, vino después el Nico Olivera y comenzó a jugar él. Uno en ese momento estaba caliente, porque venía siendo titular y pasaba a estar en el banco, sin tener a veces minutos en campo, lo cual me bajoneaba bastante, pero por suerte siempre tuve gente que me rodeó bastante, como mi hermano, el Lula - Miguel, actual jugador del Cerro Largo F.C. - que siempre me hablaba del seguir trabajando y entrenando a muerte. Tomé sus consejos y los de otra gente a mi alrededor que siempre me hablaba, y por suerte las chances aparecieron y terminamos jugando casi todo el campeonato".

Con dinámica y buen fútbol
El tiempo de trabajo de Da Silva en el equipo del Parque Rodó le permitió ir desarrollando en el joven plantel a su cargo una filosofía futbolística que el plantel fue de a poco entendiendo y llevando a la práctica con éxito y especialmente con la aprobación y agradecimiento de quienes siempre han sostenido que los equipos uruguayos pueden jugar a otra cosa, con nivel internacional. Ese ideal Defensor lo ejecutó principalmente este año en la actividad local y en la Libertadores, y es el gran mérito de este grupo humano:
"A pesar de la juventud de nuestro equipo, siempre jugamos con esa dinámica, la cual a veces nos hace cometer muchos errores, pero que nos permite tener un buen juego, creando muchas situaciones, con velocidad y contragolpeando. También tiene que nos vamos mucho al ataque y quedamos mal parados, que es lo que nos ha costado algunos partidos de la Libertadores y en la actividad local. Eso es algo que tenemos que corregir, ya que en la copa tuvimos ventajas importantes y no supimos cuidar los resultados. Tenemos buena dinámica y buen juego, pero como plantel joven que somos, tenemos mucho para aprender y mejorar".

La Libertadores y Maracaná
Diego De Souza fue de los jugadores que más brilló en esta edición de la Copa Libertadores, en esta excelente campaña realizada con los fusionados, en la cual tuvo la oportunidad de jugar una competición que últimamente ha sido tan esquiva para los equipos uruguayos y que tuvo como último ganador desde estas tierras a Nacional en 1988, con dos melenses en sus filas: Tony Gómez y Yubert Lemos. Lo vivido en esta campaña seguramente durará en el recuerdo de nuestro entrevistado:
"Es una experiencia muy linda; para un medio como el uruguayo, en el que va poca gente a las canchas y jugás la mayoría de los partidos con 200 o 300 personas - a no ser que juegues con Peñarol, Nacional o Danubio -, jugar la copa es otra cosa, es una vidriera internacional por la que te está mirando todo el mundo, jugás con estadios prácticamente llenos, incluso en el Centenario, que llegamos a meter 35 mil personas, gente que le gusta el fútbol que le gustaba ver como jugábamos. Jugar copas internacionales es otra cosa, también hay que prepararse de otra manera, desde la propia cabeza y todo".
El desarrollo de la competición llevó a "Pepe" a disputar partidos en Argentina y Colombia al principio, para posteriormente "sufrir" estadios llenos en Brasil, más precisamente en Porto Alegre y en el mítico Maracaná, toda una experiencia para este joven melense:
"A pesar de que con la selección uruguaya sub 17 tuve la oportunidad de entrar a Maracaná, no pudimos jugar, porque se suspendió el partido preliminar que íbamos a hacer previo a uno de la selección brasileña con Bolivia. Volver ahora a ese estadio, en el que Uruguay en el '50 hizo historia fue algo muy lindo, incluso el hecho de jugar con un estadio lleno en contra. A pesar que no ganamos dejamos afuera a Flamengo de la Libertadores y eso con estadio lleno fue importante".

El sueño que no pudo ser
Gremio de Porto Alegre fue el verdugo de los violetas, a través de los penales que nos siguen dando malos tragos a los uruguayos. Ello igual no quita que Diego evalúe de buena manera lo realizado con sus compañeros:
"Para nosotros el primer objetivo era pasar a la segunda fase, lo que se logró, sufriendo, como equipo medio chico del Uruguay que somos. Para nosotros, llegar a cuartos de final y haber estado a unos pasitos nomás de las semifinales de la Libertadores, saliendo quintos en la tabla general, es algo importantísimo para un equipo uruguayo y haciendo que nos ganáramos el respeto a nivel internacional".
La conformidad con lo realizado igualmente no quita que este melense haya soñado con levantar la copa y traerla de vuelta al Uruguay después de casi dos décadas:
"Obviamente, soñar soñás con muchas cosas; uno soñar soñaba con llegar lo más lejos posible. El objetivo primero era pasar de fase y uno a medida que iba ganando iba queriendo más, pero lamentablemente llegamos hasta el Gremio".

Este fue parte del diálogo que mantuvimos con este querido hijo de Melo, buena persona antes que nada, de una familia trabajadora y bien valorada por sus vecinos. Los próximos tiempos dirán si su futuro está en el extranjero, con una solución económica para su entorno, pero fuera de fronteras o cerca de sus pagos, Diego seguirá siendo el "Pepe" al que su ciudad espera siempre de brazos abiertos.

Entrevista de Juan Pablo Sánchez




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