viernes, 31 de agosto de 2007

Aída Camaño, la capitana celeste en fútbol femenino

Nuestra embajadora en los Juegos Panamericanos

HASTA FINES DE OCTUBRE, EL CONTINENTE OBSERVÓ ATENTAMENTE LO QUE SUCEDÍA DÍA A DÍA EN LOS JUEGOS PANAMERICANOS DESARROLLADOS EN RÍO DE JANEIRO. EL DEPORTE URUGUAYO TUVO UNA PEQUEÑA DELEGACIÓN QUE LO REPRESENTÓ EN ALGUNAS DISCIPLINAS, Y ENTRE TANTAS ILUSIONES ORIENTALES ESTUVO PRESENTE LA DE UNA MELENSE, QUIEN NO SÓLO INTEGRÓ EL PLANTEL CELESTE DE FÚTBOL FEMENINO, SINO QUE FUE QUIEN ORGULLOSAMENTE LUCIÓ LA CINTA DE CAPITANA DEL EQUIPO.

Por supuesto que de Melo a Río de Janeiro hay varias escalas, y la primera es en casa, en donde ante la atenta mirada de sus papás - Juan y Rosa - Aída ya comenzaba de pequeña a demostrar interés en meterse en el "picado de fútbol" de sus hermanos - Andrés, Leo y Martín - y esas ganas se volvieron pasión y también sueños de futuro, en donde la pelota la llevaba lejos. Tiempos en los que miraba por televisión la liga brasileña de fútbol femenino, el exquisito juego de las selecciones norteamericanas y norteñas, y en donde nunca pensaba que algo igual se podría hacer en Uruguay.

El empuje y el valor del Deportivo Arachanas para hacerse lugar en el mundo del fútbol local, y para ganarse con resultados su lugar, sirvió de trampolín a Aída para que su juego interesara a uno de los principales planteles capitalinos: Rampla Juniors, a donde llegó en 2001.

Color celeste

Para ese entonces, Aída ya intercalaba sus estudios en Montevideo con las prácticas con el equipo picapiedra, y siendo apenas mayor de edad, la selección uruguaya requería de sus servicios para disputar el Sudamericano de 2002 en Salta, Argentina. En este campeonato Uruguay terminó en el 9° lugar, con dolorosas derrotas como un 0-8 con las locales y lo magro de los resultados demostró que había que trabajar diferente. A eso se apuntó y el año pasado, también en la vecina orilla - esta vez en Mar Del Plata - las celestes terminaron en el 3er puesto, algo muy meritorio teniendo en cuenta el nivel de Argentina y Brasil, las selecciones que ocuparon los dos primeros puestos. Aída y sus compañeras se prepararon diferente y los resultados vinieron, ganándose este plantel la posibilidad de jugar los panamericanos de Río 2007.

Río amargo

Quien haya seguido el desempeño del equipo uruguayo de fútbol femenino en los juegos no demorará en concluir que no fue muy bueno, ya que las celestes cayeron ante las locales por 0-4, ante Canadá por 0-7, empataron ante Jamaica 1-1 y finalmente perdieron ante Ecuador por 2-4. Igualmente, detrás de estos magros resultados hay una difícil realidad de carencias sobre las que nos cuenta Aída, las cuales lamentablemente están presentes en casi todas las disciplinas deportivas en nuestro país:

"Lo deportivo no fue lo que habíamos pensado, lo que queríamos, pero igual sirve, porque si no es así no hay otra forma de aprender. Luego de terminar terceras en el último sudamericano, queríamos seguir entrenando, pero por un tema de organización de la AUF y demás cortaron nuestra preparación y comenzamos recién a fines de marzo con vistas a los juegos. No contamos con un Preparador Físico, ya que el propio Director Técnico se ocupó de esa tarea, consultando, pero no es lo mismo. Sabíamos que el nivel sería superior al del Sudamericano, que estarían los mejores, países que participan en Mundiales, como EE.UU., Canadá, México, Brasil y Argentina, pero ya que estábamos ahí teníamos que aprender de esa experiencia, enfrentarlos y ver que son equipos que están para eso, jugadoras que juegan tantos partidos internacionales de preparación para estos torneos como los que nosotras jugamos con nuestros clubes en la liga".

Sin apoyo

La capitana celeste, a sus jóvenes 23 años y con mucha experiencia en sus hombros, comparte con "Propuestas" algunas de sus otras evaluaciones de las reflexiones que le merece la participación en esta competición, la cual dejó clara las falencias en infraestructura del fútbol femenino:

"Para estar al nivel de la competencia nos falta todo; nosotras, además de que somos totalmente amateurs, porque no recibimos un sueldo - que para mí es lo que menos importa -, e igual nos tenemos que cuidar, alimentarnos bien, hacer musculación y todo eso, en lo que a nosotros nos falta mucho. Nos dan poco pero nos exigen mucho de nuestra parte y con eso sólo no basta. Estoy segura que las argentinas o brasileras los físicos que tienen y su trabajo, viene de una infraestructura que hay detrás, mientras que acá la AUF no te da nada. Incluso, en plena preparación nos sembraron el estadio en el que estábamos entrenando. No existíamos. Creo que para la AUF el fútbol femenino es una obligación y lo tienen por eso. Nosotros hacemos lo que podemos, pero no alcanza para competir a ese nivel. Después las que ponemos la cara, el físico, nos exponemos y pasamos 'vergüenza' somos nosotras, pero igual no cambio todo eso por no estar en el equipo".

La vivencia de los Juegos

Aída fue la capitana de Uruguay en los primeros tres partidos de la celeste en los Panamericanos, y en el cuarto no pudo estar por haber sido expulsada en el juego anterior. Fuera de la evaluación de la participación en su disciplina, la experiencia vivida en la villa olímpica en Río, no se la quita nadie:

"Los brasileños quisieron hacer lo mejor, para que nadie se olvidara de estos juegos panamericanos. La villa tenía muchos edificios para las diferentes delegaciones. Uruguay compartió el suyo con Colombia, ya que teníamos una delegación pequeña que sólo ocupó cinco pisos. Estábamos ahí con los demás deportistas uruguayos, estaban las chicas del Hockey, los del Handball, los del Basquetbl, atletas como Andrés Silva, tenistas, Milton Wynants y otros. Estábamos ahí todos los días y al final nos terminamos conociendo, seguíamos como le estaba yendo a cada uno, algo muy lindo que nosotras nunca habíamos vivido. Al principio, como todo, no te conocían y no tenían mucho al fútbol femenino, pero a lo último ya estábamos todos juntos, hinchábamos por los que estaban disputando alguna medalla y hasta te olvidabas un poco del fútbol, ya que no estás sólo para eso, como en un sudamericano. Cuando ganó la medalla Milton - Wynants - se festejó como en familia, estuvo muy bueno. En el edificio de al lado estaban los de México, con quienes compartíamos el cyber y la televisión, ya que Uruguay no tenía eso. Había un detalle muy lindo que era el de intercambiar 'pines' con los demás deportistas, y a lo último terminabas cambiado de gorro, camiseta, medias, etc. Fue inolvidable".

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