lunes, 27 de agosto de 2007

Historia de la Diócesis de Melo y Treinta y Tres

Nuevo Libro de Tomás Sansón Corbo

DESDE HACE POCAS SEMANAS SE PUEDE ADQUIRIR EN LA PARROQUIA NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN - DE MELO - EL LIBRO "CRÓNICAS PARA UNA HISTORIA DE LA DIÓCESIS DE MELO Y TREINTA Y TRES", ESCRITO POR TOMÁS SANSÓN CORBO. A CONTINUACIÓN, "PROPUESTAS" COMPARTE CON SUS LECTORES ALGUNOS MÍNIMOS DE LOS MUY VALIOSOS APORTES QUE SE PUEDEN ENCONTRAR EN ÉL, DE PUÑO Y LETRA DE SU AUTOR.

El 14 de abril de 1897, hace exactamente 110 años, fue erigida la Diócesis de Melo por el Papa León XIII. Hecho histórico que contribuyó de manera decisiva a la consolidación de la Iglesia católica en Uruguay y transformó a la capital arachana en sede episcopal. A partir de entonces, y sobre sólidos antecedentes, se sucedieron una serie de acontecimientos y personas que fueron configurando el devenir de la institución.

Nombres de tres siglos

Evocando el siglo XIX vienen al recuerdo personalidades como las del Padre José Reventós – fundador de la ciudad de Treinta y Tres - y del Padre José Montes y Veiga, importante sacerdote que, en las tres últimas décadas del siglo, marcó con su impronta páginas memorables de la historia de Cerro Largo (constructor de la nave central de la catedral, fundador de instituciones sociales, presidente de la Junta Económico Administrativa, creador de la Cruz Roja Local…)-, y de congregaciones religiosas como las Hermanas de la Caridad Cristiana (popularmente conocidas como las “Monjas Alemanas”) que durante 20 años (1884-1904) educaron a la infancia melense y socorrieron a los enfermos en momentos críticos como la epidemia de viruela de 1889.

Con el advenimiento del siglo XX comenzó la etapa episcopal. Recuerdos imborrables han quedado de los sucesivos obispos -José Marcos Semería (1919-1922), Joaquín Arrospide (1923-1929), Miguel Paternain (1929-1955), José Ma. Cavallero (1955-1960), Orestes Nuti (1960-1962), Roberto Cáceres (1962-1996), Nicolás Cotugno (1996-1998), y Luis del Castillo (desde el 2000)- que han conducido los destinos de la Diócesis. Ellos, conjuntamente con el resto de los cristianos, le dieron cuerpo a una institución que ha contribuido de manera eficaz en los distintos ámbitos del quehacer local.

Reconocimiento a Mons. Roberto

Un párrafo especial merece Mons. Roberto Cáceres, persona muy querida por arachanes y olimareños. Durante su episcopado se aplicaron en la Diócesis las normativas del Concilio Vaticano II, se levantaron las dos torres de la Catedral, y el Papa Juan Pablo II visitó Melo.

A mediados de 1996 culminó el episcopado de Mons. Roberto al cumplir la edad prescripta por los cánones -75 años- para el retiro de los obispos. Su administración de 34 años fue, hasta el presente, la más extensa de la historia eclesiástica de Uruguay. Con el título de Obispo Emérito de la Diócesis de Melo, pasó a residir en Treinta y Tres. Lo acompañaron su madre y su querido compañero, el “fusquita” azul con el que desde 1974 recorrió todos los rincones de la Diócesis.

Los acontecimientos y personas evocados, protagonistas de 110 años de vida diocesana y 215 de vida eclesial, son estudiados con un estilo muy anecdótico, en el libro Crónicas para una historia de la Diócesis de Melo y Treinta y Tres, recientemente editado.

Tomás Sansón Corbo

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