sábado, 22 de septiembre de 2007

Editorial de la edición de setiembre 2007



Devolver parte de lo que se nos da


Juan Pablo Sánchez
Director

Entre tanta información, noticias y demás que forman parte del bombardeo diario al que estamos expuestos continuamente, considero que las imágenes de lo nefasto ocurrido en Perú a mediados de agosto, todavía siguen impregnadas en las retinas de muchos de nosotros. Y no es para menos, las consecuencias de una actividad sísmica de ese calibre dejó resultados que cuestan asimilar, como la destrucción casi total de algunas ciudades y pueblos, gente sin comida, agua, sin pertenencias, casas, y lo peor, sin algunos de sus seres queridos.
Es muy fuerte y es imposible no mirar a nuestro acontecer cotidiano y preguntarnos ¿por qué cosas nos complicamos?, ¿por cuáles nos ahogamos en un vaso de agua?.
En los hermanos peruanos vemos realmente lo que implica comenzar de nuevo, de cero, después de haberlo perdido todo. Sin embargo por estas latitudes, estamos acostumbrados a que cualquier piedra en el camino la consideremos un obstáculo insalvable, un "no puedo más, acá no se puede", cuando tenemos las posibilidades de sortear el mismo o de elegir una infinidad de opciones. Cuanto nos falta como pueblo desarrollar una mentalidad de lo que verdaderamente es difícil de asimilar y de revertir, cuando por ejemplo todavía continúan en muchos de nosotros las quejas por crisis económicas de algunos años atrás, mientras otros que también las sufrieron se recuperaron y están mejor que antes de sufrirlas. Humildemente creo que deberíamos ser más conscientes de estas cosas, así como de valorar nuestro hermoso y amplio territorio, con todas las alternativas que nos ofrece, donde la madre naturaleza nos da mucho y pocas veces aprieta fuerte - como en las inundaciones -. Así podría ser, trabajando todos con muchas ganas por aprovechar mejor este rico suelo que compartimos, pero parece que a veces preferimos quedarnos sentados recordando lo que éramos como la Suiza de América, como campeones en Maracaná y nos olvidamos de construir hoy en serio ese mejor porvenir, dejando de esperar todas las soluciones mágicas de parte del Estado.
Fuera de estas reflexiones de carácter personal, este mes "Propuestas" les acerca justamente el testimonio de una peruana, que representa a varias que como ella trabajan solidariamente en nuestra región, y además de cumplir con sus tareas diarias de servicio hacia los nuestros, están abocadas a ayudar aunque sea con lo mínimo posible a sus compatriotas afectados por el terremoto. En lo solidario sobran ejemplos para demostrar como el uruguayo cuando se lo necesita está, por eso consideramos oportuno, más allá de compartir algunos de los testimonios muy interesantes que nos brindó esta Hermana, abrir por su intermedio una puerta para que todos los que aún nos cuesta digerir lo sucedido en Perú podamos ayudar a los afectados por esta catástrofe. Lo poco que cada uno aporte será de mucha utilidad y lo que no es poco, demostrará a quienes han venido a trabajar para nosotros desde el país incaico que sabemos devolver parte de lo mucho que nos dan con una mínima colaboración cuando realmente la necesitan.
Que así sea.

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