domingo, 30 de septiembre de 2007

Equinoterapia en Cerro Largo



Una rehabilitación al trote y sin riendas



ALEGRÍA Y LIBERTAD SE FUNDÍAN EN SUS ROSTROS, LA SONRISA DE OREJA A OREJA, EL CORAZÓN LATIENDO A MIL Y SUS LIMITACIONES DEJADAS POR UN MOMENTO EN UN RINCÓN. ASÍ SE PUEDE DESCRIBIR LO QUE A UNO LE PROVOCA VER A QUIENES RECIBEN EN EL CENTAURO POLO CLUB DE MELO SUS SESIONES DE EQUINOTERAPIA, UNA PRÁCTICA TAN SIMPLE COMO GRANDIOSA, CON RESULTADOS ASOMBROSOS Y ESPECIALMENTE MUY ESPERANZADORES.


Hasta el año 2000, en nuestro medio nada se conocía sobre la equinoterapia, hasta que concurrieron a la mencionada institución integrantes del área de equinoterapia de la Escuela de Equitación del Ejército - médicos, instructores, etc. - y luego de mostrar esta práctica con personas que la recibían en Montevideo, pasaron a aplicarla por primera vez a personas de COPAHDIM, con sorprendentes beneficios inmediatos que llevaron a una comisión encabezada por el Cap (R) Eliseo Ron a procurar regularizar la realización de esta terapia en nuestro medio.
Así fue que el Centauro Polo Club y el 8vo de Caballería dieron forma al "Centro de Equinoterapia N° 1". El éxito de la aplicación sistemática de esta práctica hizo que no se demorara en poner en funcionamiento dos posteriores en Río Branco y Santa Clara, a los que se ha sumado en este 2007 el creado en Fraile Muerto.


Integración y socialización



En el primer centro generado en Cerro Largo, un equipo multidisciplinario acompaña el desarrollo de esta labor. El mismo está compuesto por un Fisiatra - el Dr. Néstor Nieves, que concurre cada 15 días -, una Fisioterapeuta - la Dra. Soraya Ferreira -, tres educadoras - Yocely López, María Noel Araújo y Enilda Pereira -, dos monitores y el Sargento José Miguel Aguinaga.
Ellos son quienes de lunes a jueves, de 14 a 15:30 hs, atienden en los espacios de equitación del Centauro a alumnos de COPAHDIM, UDI 3 de Diciembre e hipoacústicos de la Escuela N° 7, entre otros. Solamente basta ver con el amor y la dedicación con la que cada uno de estas profesionales los atienden para entender que el éxito que logra esta práctica no pasa solamente por lo que el equino le da a la persona, sino por otros elementos que entran en juego:

"La equinoterapia tiene como base antes que nada la integración y la socialización; para ellos es salir de un entorno, donde tienen establecidas aulas de trabajo, para estar en uno totalmente diferente, al aire libre, lo que es un cambio importante. Luego, de acuerdo a las distintas patologías que se ven, se puede trabajar lo que es el equilibrio, coordinación, el trabajo de fortalecimiento muscular y por sobretodo en el área psicológica, con la mejora de su autoestima" (Dra. Soraya Ferreira).


Fabulosos logros



Actualmente en el Centauro se está trabajando con 30 personas, que en su mayoría tienen algún déficit intelectual, pero también con otros con patologías motrices, pero como bien nos destacaba la Fisioterapeuta a cargo, desde el punto de vista psicológico la equinoterapia está dirigida a todo el mundo. Lo que adquieren los alumnos que participan de estas sesiones es parte de la gran entrega de quienes los atienden, como por ejemplo el Sargento Aguinaga, que no deja de destacar los beneficios de esta práctica:

"Los logros que se han obtenido son fabulosos; hay gente que no se animaba a subirse a los equinos, desde el comienzo ni se arrimaban y han superado todo eso, andando incluso solos. Hay casos de gente con problemas de motricidad, que al principio daban sólo una vueltita, empezamos con 5 minutos y ahora también andan solos y hacen el trabajo que hacen todos, como el pararse arriba de los caballos, que no son todos los que lo logran. Ellos al ver que los demás van haciendo las cosas van poniendo voluntad y se van esforzando para superarse. Los valores que ellos adquieren aquí por medio de los equinos son incalculables, y ni siquiera uno que está aquí con ellos piensa que pueden llegar a hacer las cosas que logran, lo cual nos da una gran satisfacción, por poder colaborar con esto y ver que el trabajo que se realiza es muy positivo y efectivo".


Beneficios para unos y otros



El bienestar no hay dudas que antes que nada se puede ver en los beneficiarios de esta terapia, pero una de las educadoras del equipo - Yocely López - nos hacía ver lo que incluso ellos le dan a los propios equinos:
"Pueden llegar a provocar reacciones de los animales, por ejemplo, un equino que está nervioso, y está con uno de estos chiquilines que realmente necesita ayuda, provoca que el animal inmediatamente se tranquilice, por lo que se ve el intercambio entre los dos".

A su vez, estas dedicadas personas a cargo de esta gran obra son conscientes de lo que ellos también reciben de los propios alumnos, al compartir con ellos esta maravillosa experiencia:

"Uno termina aprendiendo muchas cosas, ellos te enseñan. Si uno les vuelca todo el cariño y las cosas que tienen que tener para que esto se logre y a la vez ellos se sientan bien, el afecto de ellos hacia uno es algo que no se puede explicar, es algo muy lindo, por lo que uno se siente realizado, satisfecho y abierto a seguir ayudando y apoyándolos" (Sarg. Aguinaga).


Aportar nuestro granito



El poder dedicar una hora o menos para ver este trabajo con nuestros propios ojos ya es suficiente para derribar la barrera de la indiferencia o del mero desconocimiento que tenemos de muchas cosas buenas que, como esta, se realizan en nuestro medio.
Tanto los profesionales a cargo de la equinoterapia, como especialmente sus alumnos - los de Melo, Río Branco, Santa Clara y Fraile Muerto - necesitan que todos conozcamos este trabajo, para que cuando nos llegue el momento de colaborar con el mismo para que siga en pie, lo podamos hacer. No dudemos en aportar nuestro granito de arena, la alegría de los beneficiarios de esta maravillosa experiencia compensará de manera infinitamente superior nuestro gesto.


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