domingo, 30 de septiembre de 2007

Nada pior que quedar en lienzos bajos


- Pobre "Seu", sufría mucho, flaco, triste, pá mejor chupaba más que ladrillo de cuarta -
decía el milico Vidales, mientras miraba el cajón.
- Sí, la verdad que se lo ve mejor ahora al finao - contestó mi Tío Melitón, mientras extraía una botellita de medio litro de tinto y le pagaba un beso.
Este diálogo transcurría - por supuesto - en un velorio y nada más ni nada menos que de Malaquias Delano Pinheiro Patinho, más conocido como "Seu".
Nacido y criado en la zona, hijo de un viejo esquilador y de madre desconocida, "Seu" fue hijo del pueblo, querido por cuantos le conocían y los que no lo conocían de mucho, tenían referencias de su principal habilidad, que era la parrilla. En esas cuestiones no había acontecimiento social - casamientos, cumpleaños, velorios, divorcios - en el que "Seu" no estuviera con su facón y su gancho.
Pá enagotarles algo, decir que el último "asao del Pepe" que hizo fue en ocasión de un festejo; risulta que la Merejilda Cuevas - más conocida como alpargata vieja - abandonó en una noche al pobre "venao" Trujillo, aprovechando queste se había mamao todo, se le jué hasta con la bataraza, huyendo con el Ramela Cuadrado, domador - de potros mansos - zonzo como chiflido de ñandú y más mugriento que tatú de bañao.
El insuceso de este triste final, tiene un comienzo casi de tono amoroso que no me darían tres páginas pá contarlo, pero el principio del final así sucedió.
El viernes, mientras "Seu" terminaba sus labores en su centro gastronómico, con varias copas encima de "Qué lo parió" - bebida que el mismo inventó a base de aguardiente brasilera -, con el pinguito de luz que daba el farol mientras revolvía las leñas para apagar las últimas brasas, estaba acompañado del "cotorra" Rosales, quien peliaba con el "miseria" - perro de la casa que le lambetiaba las patas -. En eso, este último se levanta, frota sus manos encima de la parrilla y dijo:
- Fría noche - mientras miraba pal cielo -, tá cayendo medoña helada.
- Cejuda fue la del domingo - le contestó "Seu", a lo que el "cotorra" le retrucó:
- ¿Te enteraste de la última?
- Pá nada, ¿quién murió? - respondió "Seu", a lo que Rosales así como venía le pegó de tres dedos y se la escupió sin anestesia:
- La "papa madre" se jué del pueblo.
¡¡Mi Dio!! Que me lleve Mandinga si hubo una noticia pior que esa pá los oídos de "Seu".
Chapó el medio balde de agua que tenía debajo del medio tanque, lo tiró arriba de la parrilla - que tenía todavía unos chinchulines - y arrancó como envenenao con tinta campo afuera y así se perdió en la oscuridad.
Al otro día, al salir pal campo el "tuerto" Cabrera lo encontró colgao de un eucalipto - de su cinto -, con un letrero prendido en el pescuezo - hecho con un pedazo de carbón -, el cual rezaba:
"La vergüenza que me da al colgar lejos del suelo, es que por utilizar el cinto, me verán todos en cueros".
Q.T.C.

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