domingo, 24 de junio de 2007

Los fundamentos del Gobierno

Las claves que llevarían al desarrollo de un sistema tributario más equitativo

¿Cómo y bajo que premisas el gobierno de izquierda defiende esta fundamental reforma en el sistema tributario uruguayo? A continuación repasaremos los conceptos elaborados por el equipo económico al momento de difundir ante la ciudadanía este relevante cambio en la cultura tributaria del país.

El próximo 1° de julio, no implicará para los uruguayos solamente cambiar de hoja en el almanaque, como cada mes, sino que contraerá el incierto desafío de afrontar el nuevo sistema tributario propuesto por el Poder Ejecutivo y sancionado por el Parlamento, que es nada menos que una de las principales reformas estructurales del gobierno de izquierda, junto a por ejemplo la también inminente reforma de la salud.

La intención, según lo expresa el propio gobierno, es dar lugar a un sistema más eficiente, que no piense sólo en recaudar, sino en hacerlo de una mejor manera a la actual, y en ello entra a jugar el ideal de "lo justo", que sería que cada uruguayo contribuya según sus posibilidades.

También, se pretende que este nuevo sistema tributario sea una potente herramienta de estímulo a la inversión productiva, piedra angular del crecimiento y a través del mismo el logro de mejores condiciones de vida para los uruguayos.

A estas puntualizaciones realizadas por el equipo económico encabezado por el Ministro Astori, agregar que considera que el hoy vigente sistema tributario ha demostrado una gran y progresiva distancia entre la presión tributaria sobre los ciudadanos y la capacidad contributiva de éstos, además de estar basado en una alta cantidad de tributos de escasa capacidad fiscal, que incluso creen que ha representado un importante desestímulo a la inversión.

Los Cinco Pilares

En base a esta crítica del actual sistema, Astori sostiene que el nuevo, que comenzará a regir en julio, se sostendrá en cinco pilares:

- La simplificación de la estructura impositiva, eliminando 15 tributos nacionales.

- La racionalización de la base tributaria, reduciendo sustancialmente de las numerosas perforaciones que a su vez constituyen la explicación de claras inequidades.

- La introducción del impuesto a la renta de las personas físicas, para acercar la brecha entre presión tributaria y capacidad contributiva, y a su vez, disponer de una eficaz a herramienta de apoyo a la inversión.

- El comienzo de una significativa reducción de los impuestos al consumo, beneficiando especialmente a la población de menores recursos.

- Un enfoque dinámico de la responsabilidad fiscal, tendiente a asegurar la disponibilidad de los recursos que el país requiere para practicar su estrategia de desarrollo económico y social.

Esta es la visión que da lugar a los nuevos cambios impositivos en el país, que para su éxito dependerán de la recaudación proyectada que se vaya alcanzando paulatinamente.

Más cobertura y menos tasas

Se pretende que con el nuevo sistema tributario, los impuestos al consumo tengan la cobertura más amplia posible, con la tasa más baja. El hecho de que alcancen a más bienes y servicios disminuiría las posibilidades de evasión y junto a ello también a la normal represión que provocan sobre los mercados. Así es que se eliminará el COFIS, se reducirán las tasas del IVA y se ampliará su base al incorporar nuevos bienes y servicios a su régimen tributario. Con ello, el gobierno considera que se contribuirá a una mayor eficiencia económica y al bienestar social.

También se sumará, la disminución de la tasa del IRAE en comparación con la tasa del IRIC, que favorecería el ahorro y la inversión.

El cambio de régimen además traerá consigo una nivelación de los aportes patronales en una única tasa, lo que contribuiría a la equidad del sistema e implicaría la eliminación de las ventajas competitivas que usufructúan los sectores menos gravados, beneficiando a sectores como el

comercio y los servicios, que son quienes hacen un uso intensivo de la mano de obra en sus actividades, por lo que el gobierno cree se estaría estimulando la generación de empleo.

El nuevo diseño del sistema tributario pretende ser más simple, eliminando un número importante de impuestos, para que a los contribuyentes les sea más fácil cumplir con sus aportes que buscar la manera de evadirlos. Así, una reducción de los estímulos a eludir y evadir impuestos asociada a tasas más bajas y a una estructura tributaria más simple permitirá capturar una mayor cantidad de contribuyentes y por ende, una mayor recaudación. El aumento en la misma mejoraría la

situación fiscal del Estado y con ello se podrían hacer nuevas reducciones en las tasas para reforzar el mecanismo, y con ello configurar un círculo virtuoso.

Un sistema más equitativo

El gobierno sostiene que con la aplicación del IRPF se grabarán casi todas las rentas de fuente uruguaya, contribuyendo a que todas las personas de similar capacidad de pago soporten igual carga tributaria. Ello, junto a la nivelación de los aportes patronales y la probable baja en la evasión de impuestos permitiría corregir muchas inequidades de corte horizontal.

A su vez, en lo que refiere a la generación de una carga tributaria creciente con la capacidad de pago, se conseguiría con los cambios en la imposición general al consumo (eliminación del COFIS, reducción de las tasas del IVA y extensión de su base) y en la imposición a la renta personal (eliminación del IRP y aplicación del IRPF). El gobierno pretende que al disminuir el peso de los impuestos al consumo y al aumentar el peso de los impuestos a la renta personal se logre una distribución progresiva de la carga tributaria.

Las mencionadas variantes en el consumo nos afectan como consumidores y por ende, deberían reflejarse en una disminución de los precios afectados, que será controlada por el propio Ministerio de Economía y Finanzas, para verificar que la desgravación efectivamente se traslade a los precios.

Pagarán más los más ricos

En las proyecciones que el equipo económico hace comparando como se distribuye la carga tributaria actual - que incluye pagos por IVA, COFIS e IRP - y lo que sucedería con el nuevo sistema tributario - cambios en el IVA, con reducción de tasas y generalización de la base, y aplicación del IRPF -, pronostica que la carga tributaria pasaría a tener un mayor peso sobre los hogares más ricos. En esta comparación proyectada, sostienen que para el total de la población el conjunto de impuestos a la renta personal e impuestos generales al consumo representarían cargas muy semejantes, pero algunos de los grupos de gente de más poder adquisitivo soportarían una mayor carga tributaria.

Informaciones y conceptos extraídos de: www.uruguayavanza.gub.uy

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